9 comentarios:

Anna Liebheart dijo...

tus principios y finales me dan ganas de saber que pasa entre medias, en ese tiempo desde el que la niebla del televisor parece atraparnos dentro...

increible la sensación de paréntesis que tienen estas dos fotografías.

Lou dijo...

No se como lo haces pero tus entradas me encandilan, siempre.

Sentimentiras dijo...

Feliz cumpleblog :)

Eleanor Smith # dijo...

Felicidades *

Un beso o 2 #

Jesús dijo...

feliz cumple-blog atrasado :)

me alegro de que este blog cumpla años, es muy bueno.

xx, sonia.

Nacho López Murria dijo...

Sólo puedo decir "wouw"

octopus dei dijo...

agggg me flipa este blog

jesús dijo...

hey sonia! que sepas que aunque no comento mucho por aquí paso muy, muy a menudo por tu blog, y disfruto mucho con tus imágenes y tus canciones, ¿sabes?

pasa por mi blog sonia, he vuelto a empezar (sí, otra vez, jaja)

xx.

Anónimo dijo...

oliverio girondo de "veinte poemas para ser leidos en tranvia"



Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan
todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan
y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se
arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos
estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y
quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los
postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un
gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se
comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.
¡Silencio! —grillo afónico que nos mete en el oído—. ¡Cantar de las canillas mal cerradas! —único
grillo que le conviene a la ciudad—.

BLOG · 17 | 16 | 15 | 14 | 13 | 12 | 11 | 10


© Sonia Marpez